... Briar salió de su ataque de nostalgia y se acercó a Truman, donde estaba
sentado esperando. Él adecuó sus facciones dentro de una educada mascara
de alguien que estaba acostumbrado a trabajar con el público.
-Bienvenido a Henley. ¿En qué puedo ayudarte?.
Truman sonrió a Briar, mostrando los hoyuelos en enjutas mejillas.
-Escuché que aquí se toman los mejores orgasmos Kinky de este lado de la
ruta Mason-Dixon.
-¿Es cierto?
Truman asintió con la cabeza.
Briar quería pavonearse en respuesta al cumplido, pero se contuvo. Al
parecer los actuales cursos de coctelería vale la pena por el precio que
cuestan, después de todo.
-Supongo que si no son los mejores dependerá de cómo te gustan tomártelos.
¿Prefieres que la bebida esté mezclada con fresas o cremoso helado de
vainilla?
Las fosas nasales de Truman estallaron.
-Oh, definitivamente lo quiero cremoso.
-Está bien.
Briar tragó el nudo que tenía en la garganta. Su imaginación creó de una
idea lujuriosa de cómo lo miraba Truman. El hombre era tan recto como una
flecha... él se había acostado con la mitad del equipo de animadoras, cuando
estaban en la escuela.
-Marchando un orgasmo perverso sin fresas.
Podía sentir la mirada de Truman sobre su espalda mientras él se
dedicaba a conseguir los ingredientes que necesitaba. La situación no ayudó
convencer a su polla de que Truman fuera hétero. Una fuerte punzada no le
hizo conectar cosas como hétero o gay. Él Sabía lo que le gustaba, y Truman
entraba dentro de sus gustos...